Tiempo que no para, tiempo que no descansa, no da para volver en el tiempo, pero en algunas ocasiones parece que el tiempo se detiene, no te suele ocurrir que podes quedarte meses, años sin verle a una persona especial sin hablarle, que parece que esos largos meses, años, nunca pasaron, es la sensación que nunca se alejaron por ni si quiera unas horas, es como una satisfacción de saber que ese cariño no se alejo de ti, que no murió con los años que estuvieron lejos, verdaderos amigos/as, verdaderos amores , es lo mejor sensación sentarte y hablar de nada y a la vez de todo, al mismo tiempo.
Tiempo, tiempo, para algunos duro, para otros nunca pasa parece, las marcas del tiempo que quedan en tu cuerpo, en tu mente, dicen que todo pasa con el tiempo, que todo vuelve a su lugar con el tiempo.
Tiempo indiscutiblemente perfecto que se mide en segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años.
Tiempo sabio y a la vez necio, agraciado, terco, una vez pasado, pasado será.
Tiempo el cual no mide esfuerzos para seguir, sigue sin miedo, sin piedad, sigue implacable tiempo, que deja sus marcas por donde pasa, perfecto para olvidar, para recordar, para ser feliz, para perdonar, no hagamos que el tiempo, sea la unidad de medida que sea nos impida realizar los mejores esfuerzos para seguir con el tiempo o sea sin él, dar lo mejor de nosotros siempre, aun que su implacable fuerza haga por hacer olvidar o borrar las más bellas historias y victorias que hemos realizado en nuestras vidas.
Evelyn Paola Mora.

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