Les cuento una pequeña historia , un día como hoy, un día gris de esos que
no podes salir a jugar afuera por que las mamás no dejan, llega una prima en mi
casa, no lleva sus juguetes, pero quería jugar, pero YO tenía varias muñecas y
una de ellas estaba sobre la cama linda, que yo amo, ame muchísimo era mi adoración, pero
servía más de adorno que otra cosa, al llegar mi prima se fijo en ella y se enamoro, solo quería esa muñeca, era esas que no le quieres prestar a nadie, porque
es tuya y eso bastaba.
Pero sin que me haya fijado ella pidió mi muñeca, sin que nadie me haya dicho nada, la muñeca estaba en sus manos, no se imaginan mi tristeza, mi llanto, mi agonía, volví a querer esa muñeca solo porque vi en sus brazos, ya no jugaba con ella, ya no le daba vueltas por la casa, ya no me divertía como antes, así esporádicamente le daba buenas noches y le hachaba de mi cama, porque ya era grande para jugar con muñecas, decía, me entretenía con otras cosas, pero al ver en sus manos, no quise saber nada, quería esa misma muñeca nuevamente, quería y quería, sabía yo que jugaría con ella media hora, quizá menos pero quería porque en ese momento sentía que perdía, algo que tanto amaba decía YO, pero aún que el encanto haya pasado, ya llego su tiempo, me hizo muy feliz en su momento, claro que llore, sufrí porque mi prima tenia la muñeca adorada, amada, hasta que la tuve en mis brazos nuevamente pero como había dicho el encanto paso…. Hacía muchooooo tiempo y hice sufrir a esa prima por egoísmo, porque ella sintió también igual o peor que yo…
Pero sin que me haya fijado ella pidió mi muñeca, sin que nadie me haya dicho nada, la muñeca estaba en sus manos, no se imaginan mi tristeza, mi llanto, mi agonía, volví a querer esa muñeca solo porque vi en sus brazos, ya no jugaba con ella, ya no le daba vueltas por la casa, ya no me divertía como antes, así esporádicamente le daba buenas noches y le hachaba de mi cama, porque ya era grande para jugar con muñecas, decía, me entretenía con otras cosas, pero al ver en sus manos, no quise saber nada, quería esa misma muñeca nuevamente, quería y quería, sabía yo que jugaría con ella media hora, quizá menos pero quería porque en ese momento sentía que perdía, algo que tanto amaba decía YO, pero aún que el encanto haya pasado, ya llego su tiempo, me hizo muy feliz en su momento, claro que llore, sufrí porque mi prima tenia la muñeca adorada, amada, hasta que la tuve en mis brazos nuevamente pero como había dicho el encanto paso…. Hacía muchooooo tiempo y hice sufrir a esa prima por egoísmo, porque ella sintió también igual o peor que yo…
Que aprendí con esto, siempre existe una lección en las elecciones que
tomamos, que si me hizo tan feliz porque no le haría feliz a ella, hasta que a
ella le pase el encanto, a lo mejor ella valora más, ella cuide más…
Hoy veo que dejar ir a esa hermosa muñeca me hizo mejor, siempre recordare,
tendré en mi mente cada día que estuve a su lado, tendré cada momento en mi
corazón, solo cerrare mis ojos y sentiré la misma emoción o a lo mejor no, pero
siempre tendré ese cariño guardado, sentir esa emoción de la alegría y
felicidad que me dio en su momento, y ver su felicidad al tener en sus brazos
esa felicidad que te da al dar, solo por el simple hecho dejar que otro
aproveche mejor lo que vos no supiste aprovechar, no que no hayas dado valor,
diste, pero ella dará más.. Así a simple vista desapegar cuesta tanto, en ese
momento, luego ni piensas más.
Dejar libre es la mejor manera de sentirte libre.
Evelyn Paola Mora.

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